Jack lloraba. Estaba llorando mientras tocaba el piano. Aquel joven que siempre radiaba confianza en si mismo se veía frágil y débil.
Le cantaba a ella a Marta. Aquella que por primera vez había tocado su corazón aquella por la que movería cielo y tierra aquella por la que mataría a ángeles y salvaría a demonios. Aquella joven de cabello rubio y ojoz azules. Aquella cuya mirada le hacia sentirse vulnerable. Aquella cuyos labios le hacían replantearse sus creencias.
Acaso era Marta el primer amor de nuestro Jack. De aquel joven desaliñado de raros hábitos. De aquel poeta sin musa de aquel musico sin motivos.
Era Marta el ángel que haría superar los infiernos de Jack. O Jack aquel que bajaría a los infiernos a buscarla. Todo estaba por adivinar mientras las lágrimas caían por las mejillas de Jack. Aquella noche ví a un amigo roto. Cuyas piezas tenían dueño.
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