lunes, 2 de febrero de 2015

Victoria.

Es curioso volver aquí, leer todas las entradas y darme cuenta de que aunque el tiempo pasa y uno va cambiando sigue habiendo una pequeña cavidad en el interior que no consigo llenar.

Tengo la necesidad de compartir algo más con alguien. Me miro y me digo a mi mismo "eh, ya llegará" pero realmente sigo esperando a que llegue. Ansio estar un día en casa en el salón y ver a esa chica hablando con mis amigos y sentir felicidad al saber que si, es mi chica. Mirarla cada día y tener ganas de hacerla feliz. Hacer de su felicidad mi meta, y de su alegría mi objetivo diario. Buscar su sonrisa a cada segundo y darle todo el cariño que buenamente pueda.

La gente no valora hoy el día el sentirse querido. A mi me costó. Y no me había dado cuenta de el vacío que provoque hasta hace unos días. Ahora lloro en cierto modo por la culpa. Por el dolor y quien sabe si por la tristeza del que se sabe culpable de un error. Y del dolor de otra persona a la que tanto quiso, y que nunca supo demostrar.

Sin embargo ahora ya ese hueco es pequeño es abarcable y difícilmente supera a toda la luz que he vuelto a recobrar dentro de mi. Mi familia, especialmente mis padres me hacen darme cuenta cada día que no hay nada mejor que buscar la felicidad de aquellos que te rodean.

Así que si, fiel lector si lees esto que no sea con musica triste en todo el texto. Que este final lo leas con música de victoria, poco a poco salgo de tristezas y amarguras. Y ahora si me aventuro con la confianza de un niño que ha aprendido a andar hace poco. Me dirijo a la felicidad plena. Mía y de la de los que me rodean.

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