Como comprenderéis no había un mayor interés aquella noche que el de seguir a aquella chica del taburete. Así que para asombro de mis colegas, me acabe la cerveza de un trago, pagué la ronda de todos y salí a la búsqueda de un taxi.
Gracias a algún tipo de suerte logré tomar el primer taxi sin demasiados problemas.
"A Atocha por favor"
No os voy a engañar no me latía el corazón rápido ni tampoco había sentido mariposas en el estomago pero había algo de aquella chica que me llamo la atención. Sus medias sonrisas y su forma de apartarse el flequillo. Aproveche para ojear el móvil mientras el aire de Madrid golpeaba mi cara a través de la ventanilla. En la pantalla alienante tan solo veía mensajes del curro y de algún colega preocupado. No me importaba nada de eso en ese momento así que lo guarde en el bolsillo y empecé a pensar que hacer al llegar a mi destino.
Ella no llevaba maletas así que no iría a la estación. Era tarde pero no en exceso así que no habría demasiada gente por la calle por lo que en teoría no seria demasiado complicarlo ver a aquella joven. En mi foro interno pensaba que todo era una locura, pero que cojones aquel discurso me había dejado totalmente anonadado y merecía la pena al menos tomar un café con aquella chica.
Llegué al destino así que pague al taxista y le di las gracias por la premura. Mi reacción rápida pero no lo suficiente como para seguirla así que tocaba darle al coco hasta encontrarla.
"Joder piensa donde cojones se habrá metido, algún local? La misma estación?.."
Mi primer plan fue entrar a la estación pregunté a los seguratas y no encontré una respuesta decente así que descarté aquella opción. Busqué calle arriba y calle abajo pero no encontraba a aquel vestido y a aquel cuerpo que tan bien lo lucia. Tras casi 30 minutos de búsqueda decidí ya darme por vencido, pero como con todo con lo que a esta historia respecta, de nuevo el destino me dio una sorpresa. En la cuesta de la feria del libro alli estaba sentada con las piernas cruzadas escuchando musica, mientras fumaba.
La observe de lejos y en ese momento os debo decir que algo en mi cuerpo funciono diferente. Yo el capullo arrogante estaba sin ideas sin recursos no me atrevía a acercarme.
"Joder pensará que soy un puto acosador o algo semejante. Quien me mandará a mi meterme en estas cosas"
Pero como ya os dije la noche era joven aun y aquella chica era lo único que valía la pena de Madrid. Llamarme narcisista pero era un reto. No era como un cazador y su presa, no os confundáis , era más como un escultor y su obra. Suponía un reto saber de ella y al menos robarle unos minutos.
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